Mirada consciente de las relaciones personales
- anandarefugioalma
- 11 mar
- 3 min de lectura
Actualizado: 9 abr
¿Cómo transformar nuestras relaciones desde un mirada consciente y desde la espiritualidad no dual?
¿Cuál es la vía para empezar a tener relaciones más conscientes, más nutritivas y más satisfactorias? Relaciones que nos aporten calma, paz mental y bienestar emocional. Ese es el objetivo del trabajo psicoemocional y espiritual del retiro.
Se pondrá en evidencia la necesidad de hacer un cambio profundo en la manera en la que nos vemos a nosotros mismos. Se trata de empezar a autoconocernos, de autoperdonarnos y aceptarnos, para poder desidentificarnos del personaje que creemos ser. Ese personaje es el “yo” que se percibe separado de la Fuente, separado de nuestra esencia, separado del Amor.
Cuando creemos que somos ese yo separado, inevitablemente aparecen tres cosas:
Culpa inconsciente
Miedo a estar sólo y separado
Necesidad constante de buscar amor fuera.
Desde ese lugar sentimos que nos falta algo.Y entonces empezamos a buscar que los demás nos lo den.Buscamos que nos den amor, atención, reconocimiento, seguridad…Buscamos que el otro nos haga sentir completo..Pero claro… cuando el otro no responde como esperamos, ¿qué aparece?
Aparece la frustración.
Aparece la tristeza.
Aparece la ira.
Aparece incluso el rechazo o el resentimiento.
Porque en el fondo seguimos creyendo que el amor tiene que venir de fuera.
Por eso el cambio empieza cuando empezamos a cuestionar esa identidad, a cuestionar que lo que buscamos igual no puede venir de fuera de mí.
Cuando empezamos a ver que quizá no somos ese" yo separado" y cuando dejamos de identificarnos tanto con ese personaje, algo empieza a cambiar dentro de nosotros.
El miedo empieza a disminuir.
La culpa empieza a perder fuerza.
Disminuye esa necesidad desesperada de que el otro nos dé amor.
Y entonces las relaciones empiezan a tener más posibilidades de ser realmente satisfactorias.Porque desde el yo separado las relaciones solo pueden ser una especie de intercambio.Algo así como:“Yo te doy esto… si tú me das aquello”.Es una forma de cooperación…pero no es todavía amor verdadero.
Por eso muchas relaciones, tarde o temprano, terminan deteriorándose, rompiéndose o generando conflicto.Sin embargo, una relación realmente nutritiva es muy distinta.
Es una relación donde:
Puedo ser yo misma.
Puedo expresarme con autenticidad.
Mi espacio es respetado.
Es decir, puedo expresar el amor que soy.Y además puedo mantener mi paz emocional y mental, independientemente de lo que ocurra.
Y aquí hay una comprensión muy importante:Esa paz nunca me la puede proporcionar la otra persona.No es el otro quien me la tiene que dar.Es algo que tengo que empezar a descubrir dentro de Mí.
Por supuesto, el trabajo psicoemocional es muy importante y necesario para conseguir vivir estas relaciones nutritivas:
Mirar nuestras heridas.
Sanar traumas.
Fortalecer la autoestima.
Desarrollar inteligencia emocional.
Todo eso mejora muchísimo nuestras relaciones.Nos ayuda a relacionarnos de una forma más consciente y más madura.Pero incluso haciendo todo ese trabajo…eso por sí solo no garantiza que todas las relaciones serán completamente nutritivas, seguiremos viviendo el amor condicional del mundo.
La clave más profunda está en algo todavía mayor.Está en trascender la idea de que somos un yo separado de la Fuente, de la divinidad, del Amor.
Podemos entenderlo con una metáfora muy sencilla, como la relación de las olas y el océano. Muchas veces creemos que somos una ola aislada y separada del mar.Nos sentimos solos, pequeños, vulnerables, pero en realidad no somos solo una ola, somos el océano. Cuando empezamos a reconocernos como parte de esa Unidad, nuestra manera de relacionarnos cambia profundamente.
Y ahí es donde aparece un cambio muy importante.Pasamos de lo que podríamos llamar relaciones especiales a empezar a vivir relaciones santas. En nuestro taller profundizamos y trabajamos sobre estos dos tipos de relaciones.Las relaciones especiales nacen desde la necesidad, desde el miedo, desde la carencia.En cambio, las relaciones santas empiezan a vivirse desde el Ser, desde la Unidad, desde nuestra verdadera identidad.
Cuando una relación empieza a transformarse de especial a santa, suele pasar algo muy interesante, la relación se convierte en una invitación al crecimiento interior.Nos invita a mirar nuestras programaciones mentales:
Nuestros traumas.
Nuestras heridas.
Nuestras necesidades.
Nuestras expectativas.
Y todo ese proceso es profundamente valioso.Porque poco a poco vamos dejando de identificarnos con el personaje.Y empezamos a reconocer quién Somos realmente.A través de la relación nos vamos conociendo más profundamente.Vamos recordando que, en esencia, somos Amor, Presencia y Unidad.Y ese es el verdadero propósito de este camino espiritual.Porque cuando empezamos a vivir desde ahí ,aunque sea poco a poco, nuestras relaciones se transforman.Dejamos de utilizarlas para llenar vacíos.Y empezamos a vivirlas como espacios de encuentro, de verdad, de presencia y de amor.Y entonces sí podemos sentir que las relaciones realmente nos nutren y nos satisfacen.






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